El tufo

Huele a recocido, a churrasco y a sardinas a la brasa, tantos cuerpos, tantos olores y una sola nariz, la mía, una protuberancia expuesta a los olores del verano, a todo lo anterior, le añadimos una pizca de estiércol vertido en el campo como lluvia dorada y ya tenemos cóctel estival. 

Me encierro en casa, las ventanas están selladas con tesamoll, cualquier precaución es poca, aún así el tufo penetra hasta violar mis neuronas, en fin, pronto llegarán los carnavales y danzaremos con otra máscara más que ponernos en esta vida. ¿Dónde están las cervezas?

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